El cáncer de pene representa en torno al 17% de todos los tumores en varones. Un tipo de tumor que, dada su baja prevalencia, puede tildarse de ‘raro’ y cuyo tratamiento se basa fundamentalmente en la cirugía. De hecho, y por lo que respecta a los tumores de pene agresivos, esto es, aquellos que acaban invadiendo otros órganos –metástasis–, las opciones terapéuticas son mínimas. Es más; aún a día de hoy, los pacientes no cuentan con tratamientos dirigidos para este tipo de cáncer. De ahí la importancia de las evidencias alcanzadas por investigadores de la Universidad de Michigan (EE.UU.), en las que se establecen los primeros pasos para el desarrollo de ‘tratamientos de precisión’ frente al cáncer de pene. Como explica Scott A. Tomlins, autor principal de este estudio publicado en la revista «Cancer Research», «atendiendo a los cambios genéticos y variabilidad entre los tumores primarios y las metástasis, puede concluirse que resulta más difícil establecer terapias dirigidas para el cáncer de pene que para otros tipos de cáncer». El cáncer de pene representa en torno al 17% de todos los tumores en varones Sin embargo, destacaTomlins, «el cáncer de pene presenta similitudes con otros tipos de carcinomas de células escamosas, como son los tumores de pulmón, cabeza y cuello o cérvix, lo que nos permite diseñar mejores estudios para diseñar tratamientos más eficaces frente al tumor». Mutaciones más comunes Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron 43 casos de carcinoma escamoso de pene en distintas fases de evolución. Y entre otros aspectos, identificaron una combinación de alteraciones comunes en los genes ‘KRAS’, ‘HRAS’ y ‘NRAS’, así como alteraciones en el gen ‘EGFR’. Un aspecto importante, pues los tumores con mutaciones en los genes ‘KRAS’ o ‘NRAS’ son resistentes al tratamiento con inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico –o EGFR, producido a partir del gen ‘EFGR’. Como apunta Tomlins, «por ejemplo, en el cáncer de colon hay un número tan bajo de mutaciones en HRAS que nunca se ha estudiado su relación con la posible resistencia a los inhibidores del EFGR. Sin embargo, y basándonos en la biología de HRAS, NRAS y KRAS, podemos predecir que el tumor será resistente a estos inhibidores. Y en el caso del cáncer de pene, en el que las mutaciones en el gen ‘HRAS’ son relativamente frecuente, esta alteración podría condicionar la respuesta al tratamiento con inhibidores del EFGR». Tumor de difícil tratamiento Asimismo, el estudio también muestra diferencias entre los tumores primarios y metastásicos a nivel de los ganglios linfáticos de la pelvis. Un hallazgo que constata que las formas agresivas del tumor mutan en cuanto empiezan a extenderse, por lo que para establecer el mejor tratamiento se requiere el estudio de distintas áreas del tumor. Como alude Tomlins, «quizás no sea tan simple como administrar un fármaco en función de una única mutación detectada en un área del tumor. Necesitamos conocer el perfil genómico total a partir de varias áreas tumorales para establecer la mejor estrategia terapéutica». Y para superar esta dificultad, los investigadores han desarrollado un nuevo test genético que identifica las mutaciones más comunes en el cáncer de pene. «Ya tenemos el mapa para diseñar mejores ensayos clínicos en el cáncer de pene. Y también tenemos pistas muy buenas para potenciales alternativas terapéuticas. Y con todo esto, tenemos el conocimiento básico que necesitábamos para abrir la puerta a futuros tratamientos individualizados», concluye el doctor Tomlins.


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