Observemos la foto de arriba. Lo primero que llama la atención es la erección de un faraón, pero examinémosla con más detenimiento, ¿lo habéis visto ya? Del falo parece verse como sale algo, quizás semen, y atravesándolo parece descubrirse un… ¡ESPERMATOZOIDE! 


Sabemos de lo avanzada que era la civilización egipcia pero… ¿cómo puede ser que conocieran su existencia si solo son visibles por un microscopio de al menos 1080 aumentos y no es hasta 3000 años después que se descubrió? 

La imagen corresponde a una escena religiosa del exterior del Templo de Luxor. Yo no he tenido la suerte de poder verla “in situ” pero la gente que lo ha hecho dice que el pene en cuestión está ennegrecido por las miles de veces que es tocado por los guías cuando se lo enseñan a los turistas. Como les hace mucha gracia siempre explican la anécdota del espermatozoide causando cierta sorpresa a todos los que la escuchan. Pero no es más que eso, una forma de llamar la atención. Me explicaré: 

En la escena vemos efectivamente una erección con su eyaculación eso es evidente, y el pene corresponde al del dios Amón-Min. 

El dios lunar Min es una de las deidades egipcias más antiguas (época predinástica) y representa la fuerza de la naturaleza. Se le representa como un hombre con el falo erecto (itifálico) de piel negra o verde, sobre un pedestal. En la cabeza lleva una corona de dos largas plumas y un flagelo. En ocasiones se le representa como un león o un toro negro conociéndose también como “toro de su madre” por ser fecundador de la diosa-cielo. Su culto fue uno de los más duraderos y extendidos. 

egipcios



La solución a nuestra enigmática foto la encontramos en la lista de Gardiner. Es una clasificación de 743 jeroglíficos egipcios en 26 subgrupos. En el subgrupo F (correspondiente a las partes del cuerpo de los mamíferos) podemos visualizar los signos F16 y F17(ver foto) que corresponden a una jarra vertiendo agua en un cuerno que simbolizan la limpieza o purificación. 

De esta manera hemos descubierto que lo que parecía ser un espermatozoide no es más que una jarra de la que se vierte agua. 

En ocasiones es muy fácil hacer volar nuestra imaginación y dar falsas interpretaciones, aunque quizás hubiera sido mejor haber mantenido el misterio, ¿verdad?

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